Cuba Solidarity Project : l'histoire d'une tentative de crime humanitaire


Carta Abierta a algunos intelectuales Cubanos
( version franšaise )

- Junio 2001

Buenos días. Espero que no lo molesto en su reflexión. Lo he visto la otra noche en la recepción ofrecida por una fundación europea con esfuerzo de caridad (y buenos negocios). Hablando de eso, me gusto mucho la camisa de flores que usted llevaba, la compro en una tienda ? No importa. Usted era, como de costumbre, el centro de interés de conversaciones snobistas. Un rara avis tropicale posado en la rama seca de sentimientos occidentales. Las miradas discretas que le lanzaban las damas decía mucho del interés femenino sobre una parte de su anatomía situada no exactamente en el cerebro, sin embargo usted mismo no piensa más que en eso. Usted se sentía bien, relajado. Y de cierta manera, sabia que era por eso que tenia derecho a su ticket de entrada al banquete de los poderosos. Entonces, como un naufrago en su tabla, usted aseguro la presa. Esperando encontrar el modo de subir a bordo.

Primero que todo, a manera de introducción, le preguntaron que pensaba usted de Fidel Castro (no hay que culparlos, no conocen otra cosa de Cuba) "Es ése Fidel el dictador, tal y como lo presentan aquí ?". Usted tiene la costumbre de esas preguntas rituales, pero no ha encontrado todavía el método de responder directo al corazón en menos de tres frases, cosa que se exige de usted. Porque, incluso aquí, un intelectual debe plegarse a esa regla, sino, harían falta pausas publicitarias entre las frases. Confiese que no es fácil. Usted esta apuntando entre la tentación de responder en una sola frase, lo que presenta la ventaja de dejar libre el espacio para ir a servirse el buffet, pero la desventaja de traicionarse a usted mismo, o, de responder con precisión, ahí , usted corre el doble riesgo de llegar demasiado tarde al buffet y perder su nuevo amigo. Usted susurra algunas banalidades que parecen satisfacer su apetito que, como el resto de las cosas de su vida, sigue actualmente un régimen.

Pero esa noche, usted cayo sobre un bulimico. El quería saber también "que iba a pasar después de la muerte de Fidel Castro". El nivel peligrosamente bajo de los bocaditos sobre el buffet, lo hizo dudar, pero su mirada auténticamente preocupada y esa manera de sostenerse el mentón, le ha dado pena. Usted trató de "tranquilizarlo" que no es la palabra que conviene, pero en fin. Y no fue hasta que el ultimo bocadito desapareció en un vientre que no era el suyo que usted se dio cuenta que su preocupación inicial era de otro orden : él se cuestionaba si su pregunta era "pertinente". Pero la amplitud de su respuesta, que él no comprendió del todo, lo tranquilizo. Y es en ese momento que usted toma conciencia del plato que él tenia en la mano, donde reinaba el ultimo sobreviviente de una larga fila de bocaditos que han salvado del aburrimiento más de una velada mundana. Una subida de saliva a su boca le recordó su misión biológica y un ligero golpe de adrenalina vino a apoyarlo justo en el momento que la misión se tornaba peligrosa. El resto no fue más que una cuestión de mecanismo, fruto de un largo entrenamiento. Hacia falta reaccionar rápido y apuntar justo... yo vi muy bien su mano dirigirse al plato. Pero demasiado tarde. La de él fue aun mas rápida. Usted continuo entonces el gesto para arreglar una mecha rebelde, pensando que nadie se había dado cuenta.

Su adversario le asesto entonces el golpe de gracia farfullando con la boca llena "excelentes estos bocaditos, usted debía probarlos". Fugitivamente, usted lamento no haber seguido con mas asiduidad los cursos de karaté practicados durante el servicio militar. Después de eso, la botella de ron parecía repetir "no es mi culpa, yo nada tengo que ver", usted no estaba verdaderamente de un humor conciliante.

Esa noche hubo incluso música. Salsa, evidentemente. Y evidentemente usted fue llamado a la función de entrenador del equipo local. Inútil protestar, con o sin botella de ron, "usted nació con eso en la sangre", le dijeron. "Mi sangre es del grupo HC+ en estos momentos" recalco usted, haciendo virarse a la gorda. "Qué es el grupo HC+ ?" soplo ella resoplando. "Habana Club Positivo, ha ! ha ! ha !". Incluso su risa resonaba como una venganza consumada en medio de tanta frustración acumulada. "Usted es un verdadero artista, me encanta lo que usted hace" susurro ella rozándole. "Usted no tendría otras cosas que mostrarme ?" murmuro pegándole el bajo vientre al suyo. Nunca la imagen de un salvavidas, por no decir una morcilla inflada, había estado tan precisa en su espíritu. Una isla en el horizonte. Usted partió entonces a nado indio en dirección de tierras mas firmes.

En realidad, yo sé que su camisa se la presto un amigo para la fiesta. Los zapatos también, no ? Usted debía estar "a la altura" creyó. "A la altura de qué ?" me pregunté, aun conociendo el sentido de la palabra "vergüenza".

Usted escribió un libro sobre el "desgarramiento del exilio". Para ello, le hizo cortar en finos cuadros la piel de su espalda, porque no había papel en su gulag tropical. Como tinta, usted degolló el ultimo pollo que le quedaba y utilizo su sangre, porque había nada con qué escribir en su gulag tropical. Y para vivir una experiencia intensa y escapar de la realidad insoportable de su gulag tropical, usted penso incluso sodomisar el puerco en el pasillo.. pero enseguida usted se dio cuenta que (uno) el puerco podía no estar de acuerdo y (dos) usted no estaba en una novela de Zoé Valdés. Y fue así que usted perdió el rol de héroe de un género literario de moda en nuestro países. Al final, usted se comió el puerco y Zoé se volvió rica y famosa. El mundo es injusto. Si usted se hubiera comido a Zoé, hoy seria el puerco el que viajaría en primera clase para dar conferencias en Miami.

Usted ha pintado algunos cuadros. El tema subyacente es "el exilio y el desgarramiento". Por falta de pintura en su gulag tropical, usted se resigno a utilizar sus propios excrementos dispersados en torturados arabescos sobre sabanas robadas en el pasillo. Zoé Valdés misma le pidió de hacer la portada de su próximo libro, pero, entre tanto, ella supo que un artista millonario de Nueva York había hecho lo mismo antes y abandono la idea. Usted también, a fuerza de comer arroz.

Usted prepara también el rodaje de una película. Se cuenta la historia original de un tipo que se cuestiona infinitamente sobre el desgarramiento producido por el exilio. La misma termina con un gran plano en el muro del Malecón y innumerables guiños cómplices para los iniciados. Como usted esta obligado de darle un rol a su amante, el filme hablará un poco sobre la homosexualidad. Muy buen tema. Zoé le ha preguntado si habrá de escenas de sodomía brutal. Usted respondió que no. Ella se le rió en la cara invocando "la triste suerte echada sobre la creación artística en el gulag tropical".

Usted ha escrito también una obra de teatro. Una obra difícil que habla de los sentimientos profundos y complejos liados a la condición de los cubanos. En un momento dado, el actor a la izquierda de la escena, abraza el piso. Luego "se exila" al lado derecho haciendo grandes gestos de adiós. Seguidamente la cortina se desgarra bajo un trueno de aplausos. Usted deja que cada cual vea lo que quiere ver en esta pieza. Zoé habla de "chef d'oeuvre" de gran originalidad.

Y esta mañana delante el espejo, usted se apretó un tremendo grano en la nariz. El humor se escapo y usted sintió como un desgarramiento. "Mira eso", se dijo usted, "todavía una idea a labrar..."

(Traducción : Mercedes Alfonso)