Cuba Solidarity Project : l'histoire d'une tentative de crime humanitaire


Respuesta a la respuesta de Serge Raffy, autor de Castro l'Infidèle


Respuesta a la respuesta de Serge Raffy, autor de Castro l'Infidèle
version française

( leer tambien primera Carta abierta a Serge Raffy , autor de Castro l'Infidèle )

La Habana, viernes 13 de febrero de 2004 Señor Serge Raffy

He recibido su respuesta a vuelta de correo. Se lo agradezco, aunque está lejos de satisfacerme por no ir al fondo de las cosas. Pensaba concluir ahí nuestro intercambio epistolar cuando un hecho -cuyo contenido diré más adelante- ocurrido el martes me hizo comprender que debía continuarlo, y en la plaza pública. De modo que paso por alto el "carácter inviolable de la correspondencia" -la nuestra no tiene nada de íntima- y transcribo a continuación su respuesta:

Estimado señor,

Comprendo su reacción. Sobre todo no crea que me dirijí a usted con aviesas intenciones, pero mi trabajo es el resultado de una larga investigación. Usted está en su pleno derecho de considerarla manipulada o retorcida, pero puedo decirle que no me anima ningún odio, ni siquiera el más mínimo rencor hacia nadie. Por otra parte, no tengo la intención de convertirme en un cubanólogo ni en un castrólogo acreditado. No tengo esa pretención. Por demás, me niego a participar en cualquier tipo de manifestación anticastrista, ya sea en Francia o en otro lugar. ¡Qué paradoja!: muchos observadores me han señalado que este libro, a pesar de sus aspectos negativos, sigue estando "fascinado" por el personaje y, de cierta manera, lo vuelve fascinante. Por otra parte, he tomado nota de los errores que me señala y le doy las gracias por ello. Por último, a pesar de nuestras profundas divergencias, probablemente irreductibles para usted, me despido con saludos respetuosos.

Serge Raffy
Como no me gustan los filmes del tipo de El silencio de los corderos, confieso que me es difícil captar -quizás también me falten esas sutilezas sicoanalíticas que me permitirían penetrar en lo más recóndito de los mecanismos de la insondable personalidad humana- dónde residen lo "fascinado" (de su mirada) y por ende, lo "fascinante" (de Fidel Castro) en su relato. Admito que lo teratológico puede atraer, incluso seducir a ciertos espíritus, pero como no estoy en ese caso y para mí Fidel Castro es ante todo un hombre político revolucionario y no un émulo de Anibal (el del filme, por supuesto, y no el personaje histórico, pues temo darle otras pistas de investigación, sobre todo porque hemos sabido por usted que el modelo de su biografiado era Aquiles…), he leído su libro bajo esta óptica: lo que de él se desprende, y no es sólo mi opinión, es que Fidel Castro merece estar inscrito y con creces en la lista de los principales sicópatas maléficos de la humanidad y (peor aún, pero ésta es la conclusión subyacente) que hay que eliminarlo para impedirle que siga castigando durante más tiempo. Y su reacción de inocente asombro es la mejor prueba de que los autores son los peores lectores de sus libros.

Acabo de hablar de "óptica". Por supuesto que nuestros enfoques son diferentes: para usted es un simple tema de libro, para mí un tema de vida; para usted, algo de afuera; para mí, algo desde adentro; para usted, un pasatiempo; para mí, un vivir su vida; usted se dedicará y con toda probabilidad ya se ha dedicado a otras ocupaciones; para mí, Cuba ocupa toda mi vida porque estoy aquí.

No he leído su biografia de Lionel Jospin, pero pondría mis dos manos en el fuego y la cabeza en el tajo a que el tono que emplea en ella no se parece en nada al que utiliza durante sus 672 páginas sobre Fidel Castro: claro, usted sabía cuán lejos podía ir y que se habría arriesgado a recibir, por una parte, una crítica monumental si hubiera empleado el tono altaneramente despreciativo que discurre a lo largo de sus páginas (reléalas con un poco de distancia y lo comprobará por sí mismo), y por la otra, si hubiera dicho de Jospin, sin la más mínima prueba al respecto, la mitad de las afirmaciones, por lo menos aventuradas, que hace sobre Fidel Castro. Hay reglas del juego "en familia" que no se pueden infringir, y usted, con toda probabilidad, no lo hizo. Castro no es de la familia, a veces hasta parece ser su enemigo personal por la rabia y la constancia para vilipendiarlo y ajustarle cuentas que pone en ello. Si le dijera que veo un vestigio del subconciente colonialista francés en ese doble rasero, es muy probable que gritará como un descosido y me replicará que soy un mal pensado y que veo el mal en todas partes…

Pero mire, uno se cansa de que cualquiera tome a Cuba por un punching bag sobre el que se puede desahogar o desarrollar los músculos.

De todas formas iba a concluir aquí este intercambio epistolar aunque no se trata de un simple problema entre usted y yo, sino de algo que va más allá de ambos: son cuestiones que se deben debatir en la plaza pública, más aún cuando usted no se contentó con publicar sin más su "biografía", sino que también ocupó muchos espacios de radio, televisión y prensa donde repitió la misma visión tergiversada (no se disguste por esto) de los hechos. En cambio, a quienes tratan de oponerse al pensamiento único se les niega obstinadamente el más mínimo acceso a los medios de difusión. Sé algo de esto, y otros, mucho más que yo.

De modo que iba a concluir este intercambio entre nosotros cuando el martes, otro motivo hizo que a mi pluma se le subiera la mostaza: Le Monde publica nada menos que tres artículos sobre Cuba, y Le Figaro dos. En total, cinco artículos. Ya era tarde, no busqué más en Internet, pero quizás otros diarios y publicaciones periódicas de los que están en el candelero hayan publicado a su vez pequeños (o grandes) artículos. ¡Cinco artículos el mismo día en dos de los diarios más importantes de Francia! Diablos, aquí debe estar pasando algo… ¿Acaso la prensa que lleva la voz cantante descubrió finalmente los intensos programas sociales que la Revolución lleva a cabo desde hace tres años para tratar de mitigar los desequilibrios sociales que la nueva situación económica está introduciendo en la sociedad? ¿O incluso las últimas vacunas desarrolladas aquí, algunas de las cuales son únicas en el mundo, algo que es tanto más sorprendente cuanto que provienen de un pequeño país subdesarrollado del tercer mundo? ¿O la manera sui generis con que ha asumido la restructuración del sector azucarero, antaño pilar de la economía cubana? ¿O quizás, y más allá de sus fronteras, el fabuloso trabajo de los médicos y cooperantes cubanos quienes, para sólo citar el ejemplo de Haití, en las zonas donde prestan servicio han logrado reducir la mortalidad infantil entre los niños menores de un año de 80 a 28 muertes por 1 000 nacidos vivos, y entre los menores de cinco años de 159 a 39, y han disminuido en la mitad la mortalidad materna, de 523 a 259 muertes por 100 000 nacidos vivos? ¿Sería todo eso y otras cosas más?

¡Qué ingenuidad de mi parte! Lo que estremece la pluma de nuestros periodistas, lo que pone en marcha las rotativas de la prensa "más respetable" ¡son las declaraciones de los "salvadores de la Patria"! Y mis dos ejemplos se distribuyen la tarea (cualquiera creería -aunque no oso decirlo porque me acusarían de mal pensado- que se han puesto de acuerdo): Le Monde se dedica a Elizardo Sánchez Cruz y Vladimiro Roca; Le Figaro, a Osvaldo Payá. Porque claro, los salvadores en cuestión son esos. ¿En qué ocasión? La de la presentación del "programa de gobierno" de la "disidencia". ¿Qué nos dicen?

"Evitar que la economía siga hundiéndose" (VR); "una solución pacífica supone una negociación" (VR); "desmantelar el modelo totalitario y reemplazarlo por un Estado de derecho, democrático" (ES); "la gente quiere salir de la pobreza, de la escasez y de la violación sistemática de todos los derechos cívicos, políticos, económicos, así como de determinados derechos culturales" (ES): "El exilio cubano ha demostrado muchas veces su vocación patriótica. Es una gran reserva para la reconstrucción moral y material de la nación. Los emigrados tendrán una participación activa en la transición, que tendrá lugar a corto o a mediano plazo" (Le Monde)

Por su parte, Payá comienza con una declaración perentoria: "En estos momentos hay grandes probabilidades de que me maten. Para Castro, sólo se trata de tomar una decisión." El santo mártir de la "disidencia", ¿no? Me digo in petto que éste buen católico deberá confesarse tras haber escupido semejante mentira: él sabe perfectamente, como lo sabe Zoé Valdés, que el gobierno cubano no recurre a tales métodos. No hay dudas, el padre putativo de todos, el inquilino de la Casa Blanca, tiene discípulos aventajados: mientan, mientan, siempre quedará algo.

Y continúa con una descripción de la sociedad cubana rotundamente “raffyana”, si puedo decirlo así, o sea, tan caricaturesca como el retrato que usted hace de Fidel Castro (aunque al respecto, un tal François Hauster, enviado especial de Le Figaro, le pisa los talones): "Cuba se ha convertido en un país dominado por una oligarquía formada por algunas familias que controlan todos los poderes. Esos ricos viven en las antiguas residencias de los notables del régimen de Batista. Reinan despóticamente sobre el resto de la población, marginada por lo empobrecida que está. Esos marginados son objeto a diario de una verdadera persecución cuando salen a ganarse el pan. Cuba ya no es la izquierda, sino la dictadura de una oligarquía."

Vaya, no se puede decir que rema contra la corriente: dice exactamente lo que sus patrocinadores y el "pensamiento único" esperan que diga. Que esa caricatura no se parezca en nada a la realidad importa poco. Por lo general, él y sus condiscípulos no son muy escrupulosos en ese sentido.

Como tampoco lo son en otros aspectos: el sistema de salud "ya no funciona… La escuela se ha convertido en un instrumento de embrutecimiento por la propaganda."

Pero lo que más me llama la atención es la perspectiva en que se sitúan los tres disidentes. Payá lo dice abiertamente: "Trabajamos por una transición pacífica del poder, por lo que será necesario un gran diálogo nacional. En este momento, debemos correr un gran riesgo. Si no iniciamos el diálogo y el proceso de organización de la transición desde ahora, será el caos o una transición inaceptable cuando Castro muera. Hay que movilizar a los ciudadanos. Después de este régimen tan violento, será capital que la transición sea pacífica."

Y entonces, cuando uno sabe, aguza el oído: ¡eso lo he oído en otra parte! Claro, ese bello discurso viene derechito de Washington. Recordemos pues un poco de historia reciente.

El 10 de octubre de 2003, Bush anunciaba ante la flor y nata de la mafia terrorista anticubana y otros invitados especiales reunidos en los jardines de la Casa Blanca la creación de una "Comisión presidencial para contribuir a una Cuba libre" (Commission for the Assistance to a Free Cuba), copresidida nada menos que por Colin Powell, la supuesta "paloma" de su gobierno, y por Mel Martínez (un cubanoamericano de Miami, como es lógico), Secretario de Vivienda y Urbanismo, y formada por expertos del gobierno. ¿De qué se encargaría esa Comisión? “To plan for the happy day when Castro's regime is no more and democracy comes to the island…to plan for Cuba's transition from Stalinist rule to a free and open society, to identify ways to hasten the arrival of that day.” Es decir: "Preparar el feliz día cuando deje de existir el régimen castrista y se instaure la democracia en la isla… preparar la transición en Cuba del poder stalinista a una sociedad libre y abierta, identificar los medios para acelerar esa fecha." Para decirlo por lo claro: se trata de preparar las medidas que se deben tomar para terminar de una vez por todas con esta Revolución tan molesta por su persistencia en desafiar a los amos del mundo. En su discurso de retórica gastada, pero aplaudida calurosamente por su auditorio, Bush insistía en caso de que alguien no lo hubiera comprendido: « Clearly, the Castro regime will not change by its own choice. But Cuba must change. » ("Es evidente que el régimen de Castro no cambiará por sí mismo, pero Cuba debe cambiar.") Y anunciaba a continuación « several new initiatives intended to hasten the arrival of a new, free, democratic Cuba » ("varias nuevas (¡sic!) iniciativas para acelerar el advenimiento de una Cuba nueva, libre y democrática"), entre otras, la intensificación de las ilegales transmisiones de Radio Martí y de Televisión Martí y de acciones subversivas contra Cuba; el fortalecimiento de las presiones internacionales para aislarla; el endurecimiento de las medidas represivas para impedir que los norteamericanos viajen a la isla.

Y continuaba: « The transition to freedom will present many challenges to the Cuban people and to America, and we will be prepared. America is not alone in calling for freedom inside of Cuba. … We will continue to build a strong international coalition to advance the cause of freedom inside of Cuba » En otras palabras: "La transición a la libertad presentará muchos desafíos para el pueblo cubano y para América [los Estados Unidos], pero estaremos preparados. América [los Estados Unidos] no es la única que reclama la libertad para Cuba… Continuaremos formando una poderosa coalición [¿esto no les recuerda nada?] internacional para hacer avanzar la causa de la libertad en Cuba."

Y concluyó su discurso en español: « Cuba será pronto libre. » ¡Más claro ni el agua!

Le recuerdo que el 10 de octubre marca el inicio de la primera guerra de Independencia, la de 1868. ¿Qué se pensaría en Francia si el gobierno cubano organizara una "Comisión presidencial" dirigida por su ministro de Relaciones Exteriores para contribuir a modificar el régimen político y económico-social establecido y para "acelerar" y supervisar la "transición" de un gobierno a otro, y escogiera para hacerlo el 14 de julio? Habría una protesta general, y con razón. Y se le respondería, también con mucha razón, que eso no es asunto suyo. Entonces, ¿por qué la comunidad internacional no ha dicho nada de esta injerencia manifiesta en los asuntos internos de Cuba? ¿Será porque se ha habituado a peores injerencias por parte de los amos del mundo?

El 30 de noviembre, una National Security Presidential Directive encargaba a la Comisión de informar al presidente el 1º de mayo de 2004 y presentar recomendaciones sobre la manera de "acelerar" la transición a la democracia en Cuba, así como de planificar la respuesta de los Estados Unidos de América para ayudar a Cuba después de la dictadura (recommendations on how to hasten a transition to democracy in Cuba and planning the U.S. response for assistance to a post-dictatorship Cuba).

Las personas encargadas de una misión tan noble y filantrópica no perdieron tiempo y se reunieron el 5 de diciembre de 2003. Colin Powell afirmó: « We have two essential goals, given to us directly by the President; first, to identify ways to hasten the arrival of a peaceful transition to democracy in Cuba; and second, to develop a program to assist the Cuban people in their subsequent transition from dictatorship to democracy. We pursue this first goal because America is ever the friend and supporter of freedom. We pursue the second because America wishes to be a good neighbour. We care about principles, but we care equally about people. The two go together, and must always go together. »

Es decir: "Nuestro presidente nos ha fijado dos objetivos esenciales: primero, identificar los medios para acelerar el proceso de una transición pacífica a la democracia en Cuba; segundo, desarrollar un programa para ayudar al pueblo cubano en su transición de la dictadura a la democracia. Continuamos con el primer objetivo porque América [los Estados Unidos] es el amigo y el sostén de la libertad. Continuamos con el segundo porque América [los Estados Unidos] desea ser un buen vecino. Nos preocupamos por los principios, pero también nos preocupamos por la gente. Ambas preocupaciones van a la par y deben seguir siempre así."

¡Más retórica, hay que mandarla a hacer! ¡Cuándo pienso que se hablaba de la "lengua de palo" de los comunistas!

Se podrá observar que Colin Powell, la paloma, aporta aquí una nueva noción que modifica radicalmente la nueva situación por lo que implica en la óptica de los amos del mundo (¿o debería decir más bien: de los "señores de la guerra"?): la de una transición pacífica. En el sitio Internet del Departamento de Estado dedicado a la Comisión (porque, claro, todo se hace abiertamente, estamos en una democracia donde la "transparencia" es ley y en la red se publican sus intenciones, por retorcidas que sean, al igual que la USAID informa en su sitio, sin ruborizarse, las grandes sumas de dinero que suministra a los disidentes y a la contrarrevolución) se da a conocer una nueva noción: « to support and hasten a transition to democracy and an open market economy » (apoyar y acelerar una transición a la democracia y a una economía abierta de mercado") Como vemos, el programa de la transición se perfila cada vez más claramente. De todas formas, en caso de que no se hubiera comprendido, la presentación de la Comisión en el sitio Internet prosigue: « The formation of the Commission for Assistance to a Free Cuba underscores the administration's continuing commitment to the Cuban people as well as its unwavering support for human rights, democracy, and the open market system. The work of this Commission will define and accelerate U.S. policy efforts to hasten a transition and create an organizing framework for providing assistance to a newly democratic Cuba.” Es decir: « La formación de la Comisión… subraya el profundo compromiso del gobierno con el pueblo cubano, así como su apoyo indefectible a los derechos humanos, a la democracia y al sistema de libre mercado. Los trabajos de la Comisión definirán y acelerarán los esfuerzos políticos de los Estados Unidos para acelerar una transición y crear un marco organizativo que permita ayudar a una Cuba nuevamente democrática."

Un Programa que se precisa mejor en los trabajos que le han sido confiados y de los que debe presentar un informe el 1º de mayo:

Tasking

By May 1, 2004, the Commission shall provide its initial report to the President with recommendations regarding the elements of a comprehensive program to assist the Cuban people to:

1. Bring about a peaceful, near-term end to the dictatorship;

2. Establish democratic institutions, respect for human rights, and the rule of law;

3. Create the core institutions of a free economy;

4. Modernize infrastructure; and

5. Meet basic needs in the areas of health, education, housing, and human services.

Five working groups, consisting of agencies with relevant authority and expertise, are in place to develop recommendations to the President in the five topic areas.

("Tareas: el 1º de mayo, la Comisión deberá presentar su informe inicial al Presidente con las recomendaciones sobre los elementos de un programa general para ayudar al pueblo cubano a:

1. Preparar de manera pacífica y a corto plazo el fin de la dictadura.

2. Instaurar instituciones democráticas, el respeto de los derechos humanos y el imperio del derecho.

3. Crear las instituciones clave para una economía de mercado.

4. Modernizar la infraestructura; y

5. Satisfacer las necesidades básicas en las esferas de la salud, la educación, la vivienda y los servicios humanos.



Se han creado cinco grupos de trabajo formados por organismos dotados de la autoridad y los conocimientos especializados pertinentes para preparar las recomendaciones que serán presentadas al Presidente en los cinco puntos antes mencionados.")

Me detendré un momento en un problema de semántica: ese bring about del primer punto, que es lo suficientemente ambiguo como para dar pie a diferentes interpretaciones. Veamos las traducciones que da el Harrap's Shorter: "a) incitar, causar, ocasionar (algo); planificar, preparar (una reconciliación); acarrear (la ruina de alguien); provocar (un accidente, etc.); b) efectuar, realizar (algo); operar (un cambio, un milagro)." Dejo al lector en libertad para que escoja la interpretación que le dará al término.

El gobierno de Bush trabaja como los pintores: a pinceladas. La Misión confiada a la Comisión presidencial aclara y precisa aún más el Programa de transición (mi fuente sigue siendo la página de Internet de la Comisión)
Mission

The Commission was established to focus U.S. government agencies on hastening the arrival of a transition in Cuba, and planning to respond to this opportunity. To that end, the Commission for Assistance to a Free Cuba shall be responsible for:

1. Identifying and encouraging the effective implementation of additional measures by which the United States can help the Cuban people to bring about an expeditious end of the dictatorship, and

2. Developing a plan for agile and decisive assistance to a post-dictatorship Cuba.

The Commission welcomes information, views, and opinions from U.S. Government entities, interested individuals, foreign governments, international experts, and non-governmental organizations.


(Misión. La Comisión ha sido creada para que organismos gubernamentales norteamericanos se concentren en la manera de acelerar el advenimiento de una transición en Cuba y de planificar la respuesta en tales circunstancias. A esos fines, la Comisión… será responsable de:

1. identificar y promover el establecimiento real de medidas adicionales mediante las cuales los Estados Unidos puedan ayudar al pueblo cubano a bring about [¡qué el lector escoja!] un fin expedito de la dictadura; y

2. preparar un plan con miras a ayudar de manera rápida y decisiva a Cuba después de la dictadura.

La Comisión desea recibir informaciones, puntos de vista y opiniones de organizaciones gubernamentales norteamericanas, de individuos interesados, de gobiernos extranjeros, de expertos internacionales y de organizaciones no gubernamentales."

Como vemos, incluso se trata de movilizar a los "gobiernos extranjeros" en esta "coalición internacional", exactamente como hizo la Casa Blanca para llevar a cabo su guerra contra Iraq. Es el mismo método. ¿Qué hará nuestra querida Unión Europea, que se plegó como un solo hombre a los úkases del emperador en el caso de Cuba (y algunos de cuyos miembros apoyaron de manera entusiasta la invasión y la ocupación de Iraq)? ¿Cuándo terminará por comprender que la Casa Blanca la maneja a su antojo? En particular al sacarla del juego en Cuba para tener las manos y el terreno libres en el plano económico el día del famoso "fin" de la "dictadura castrista" ¿Acaso tienen tan poca imaginación en Bruselas que ni siquiera se dan cuenta del juego de Estados Unidos? La Europa neoliberal podría al menos defender sus viles intereses materiales…

En todo caso, soltaron la palabra "transición". Es, por así decirlo, el intríngulis de la historia.

Desde principios de año -le recuerdo que es de elecciones presidenciales, lo que explica muchas cosas; como también le recuerdo que Bush hijo debe su entrada a la Casa Blanca a los chanchullos de la mafia anticubana de la Florida- se multiplican las declaraciones, a cada cual más agresiva, porque los mafiosos floridanos abundan en el gobierno de Bush, quien tenía que pagar de alguna manera el regalo que le hicieron en el año 2000, desde Otto Reich (un cubanoamericano) hasta Roger Noriega (un mexicanoamericano), pasando por… vamos, a que no lo adivina… por Jeb, el hermanito de Bush hijo y gobernador de la Florida…

A modo de ejemplo. Roger Noriega, el gran patrón de la política latinoamericana del gobierno de Bush, pues es el Secretario de Estado Adjunto para América Latina, hizo declaraciones el 16 de enero en el Seminario sobre el proyecto de transición en Cuba, organizado por la USAID en Washington. Algunas citas bastarán (el original aparece en el sitio del Departamento de Estado): la represión de marzo último "demostró que el régimen está preocupado porque algo está ocurriendo en la sociedad cubana que no puede controlar, específicamente un elemento democrático naciente que está perdiendo el miedo al régimen y osa levantarse y criticarlo." No lo cito por la originalidad de las palabras, sino porque éstas tuvieron eco del otro lado del estrecho de la Florida. ¿Qué dice Payá? "El gobierno no soporta que ya no le tengamos miedo y que reclamemos nuestros derechos."

Pero, aunque muy sintómatico de la caja de resonancia que constituye la disidencia, ésta no es la "reflexión" más interesante de Noriega. Lo esencial es el patinazo controlado que negocia poco a poco esa Comisión presidencial, la manera en que la Casa Blanca enseña sus cartas poco a poco. En efecto, ¿qué declara Noriega, el gran patrón de la política latinoamericana? Veamos:
Castro no vivirá eternamente. Habrá un cambio democrático en el gobierno de La Habana. Debemos hacer todo lo que podamos para contribuir a garantizar una transición democrática exitosa en lugar de una sucesión en la tiranía. Este es el objetivo de la Comisión… acelerar una transición democrática y estar listos para ayudar a una Cuba libre. Su objetivo es contribuir a que el hangover tras cuarenta y cinco años de dictadura no interfiera en la transición. Debemos estar preparados para actuar de manera rápida y decisiva cuando finalmente llegue ese día, para liquidar todos los vestigios del régimen corrompido de Castro de una vez por todas.
Si mantuve el vocablo hangover es porque aquí también dejo al lector en libertad para interpretarlo. En un gobierno de un nivel un poco más elevado que el de Bush, sobre todo del lado de los floridanos, lo hubiera traducido sin vacilar por "supervivencia, vestigio, secuelas" [según el Webster: "algo (como una costumbre superviviente) que queda del pasado"]. Pero con un Noriega, quizás eso quiere decir en su pensamiento: "resaca" que es la segunda acepción de hangover, y en ocasiones la primera…

Lo esencial del discurso de Noriega es esto: " Debemos hacer todo lo que podamos para contribuir a garantizar una transición democrática exitosa en lugar de una sucesión en la tiranía".

¡Más claro ni el agua! Por supuesto que todo el mundo se lo olía, pero ahora la causa está vista. ¡Para la Casa Blanca, ni pensar que los "comunistas" se perpetúen en el poder! Ni pensar que entren a jugar los mecanismos de traspaso de poderes previstos por la Constitución y por el sistema político cubano. Y como ese poder, ya lo tienen los "extremistas", es decir, los "comunistas", es decir, el único partido reconocido por la Constitución, la única solución es quitárselo, es impedirles que sigan con él. ¡Podemos imaginar cómo!

Este es el fondo del problema, lo repito: el gobierno de Bush considera tener todo el derecho del mundo para impedir el normal funcionamiento del sistema cubano. Y aspira a hacerlo lo más rápido posible porque, por una parte, supuestamente la pelona está afilando su guadaña para llevarse por fin a ese indeseable de Castro (acaso el nuevo especialista de Le Figaro no nos informa que "Fidel Castro se cuida, rodeado de un batallón de médicos" y que "los dos hermanos Castro [están] achacosos". ¡Extraña manera "de cuidarse" la de alguien que acaba de sostener tres conversaciones públicas, una tras otra, de más de cinco horas, y una de ellas hasta las tres de la mañana, con los participantes en diferentes reuniones internacionales!) y por otra parte, Bush hijo no está seguro de sobrevivir, políticamente hablando, a Fidel por el fatídico plazo de las elecciones de noviembre y del eventual traspaso de poderes en enero de 2005. Por ende, hay que actuar lo más pronto posible.

Jeb Bush, el hermanito gobernador de la Florida, ha declarado recientemente: "Los Estados Unidos están preparados para cuando Castro desaparezca". Ha anunciado, en ocasión de esa muerte tan esperada "cuatro días de fiesta en Miami" (a principios de los años 90, cuando toda la mafia floridana esperaba el derrumbe de la odiosa "dictadura", uno de ellos incluso había pedido "tres días de licencia para matar"), y también el despliegue de fuerzas navales en el estrecho de la Florida "para impedir los viajes desde y hacia Cuba". En su caso, no hay duda alguna: para él, es la segunda acepción de hangover.

En resumen, se nos anuncia el caos en todos los tonos y en todas partes: una sociedad en completa descomposición que sólo existe en las mentes febriles de los "disidentes" de adentro y de los mafiosos de afuera (incluida la Casa Blanca). Y como ese caos no ocurrirá, pues bien, se inventará, se creará desde fuera.

Y por supuesto, las cajas de resonancia de la "disidencia" aquí funcionan a tope. Son la "voz del amo". Compare lo que dicen en la Casa Blanca y en Miami y las afirmaciones de la "disidencia", y comprobará fácilmente que es lo mismo. El amo ha dicho que hablen de "transición" y todos nuestros valientes responden en posición de atención. Las dos entrevistas concedidas a Le Monde y a Le Figaro se sitúan sin ambages en esa perspectiva aterrorizante, si no francamente "terrorista". Elizardo Sánchez Santa Cruz: "La preocupación de los cubanos [¡esta manía de querer representar a la nación!] y de la comunidad internacional es que [la transición] se realice al menor costo en vidas humanas. El gobierno no comparte esta preocupación y podría apostar por un escenario violento."

Entonces, en semejante entorno, ante este escenario catastrófico que se nos promete, el "programa de gobierno" de la "disidencia" es apenas un cebo para atrapar a los ingenuos, la píldora dorada que hace tragar el resto. Esto les permite pasar por gente seria ante los ojos de los ingenuos del extranjero, por tipos responsables que lo han previsto todo, en particular porque se presentan como si el país entero los apoyara: ese "nosotros" que emplean constantemente, esa manía de presentarse como si fueran capaces de gobernar daría risa si no se supiera que los apoyan unas fuerzas dispuestas a todo para obligar a Cuba a volver al redil.

¿Qué tal si viéramos de qué trata ese programa? Para que no me acusen de mala fe, reproduzco la nota que publica Le Monde (que de diario de información se ha convertido, respecto de Cuba, en un simple bafle de la "disidencia"), porque supongo que debe haber sacado la quintaesencia de ese programa :

Veamos algunos de los 36 puntos del programa que se debía presentar el 10 de febrero: pago en dólares de una parte del salario de quienes trabajan en las empresas o servicios que emplean esa moneda; libertad de empresa; libre compra y venta de vehículos, posibilidad de utilizarlos para el transporte público; libertad para entrar y salir del país para todos los cubanos; libre acceso a Internet, a la televisión por cable por satélite, fin del monopolio estatal sobre la información; fin del servicio militar, desmilitarización de la sociedad, modernización de las fuerzas armadas;libre elección de la carrera universitaria, sin discriminación por motivos políticos, religiosos o de orientación sexual; despolitización de la enseñanza, prohibición del adoctrinamiento; libertad para todos los presos políticos; abolición de la pena de muerte, reforma del código penal; libertad sindical y de asociación; transparencia sobre la situación económica y la deuda externa; acceso de las iglesias a los medios de difusión.


¡Resulta algo ligero para quien aspire a gobernar! De todas formas, que les importa. De la economía cubana se encargaría el FMI, y todos conocemos los milagros que sus teorías económicas han obrado en países como Argentina, Bolivia o Ecuador… En cuanto a la parte política, tampoco hay que tener miedo: nos confiarían a los cuidados de las "corrientes demócrata-cristiana, socialdemócrata, liberal y conservadora con frecuencia vinculadas a sus respectivas Internacionales". Con esos tres pilares: disidencia, FMI, Internacionales, la Patria será salvada definitivamente, nos dicen.

Sólo dos breves reflexiones. Introducirnos) por la puerta trasera en el 2004 las políticas neoliberales totalmente despreciadas en América Latina y que ya no dan para más, como lo prueban los recientes acontecimientos, porque han provocado terribles estragos económicos y sociales y han sido incapaces de solucionar uno solo de los gravísimos problemas de esas sociedades, es hablar un lenguaje totalmente fuera de lugar en relación con las realidades contemporáneas internacionales y con Cuba, que puede arreglárselas mejor que los demás países del mundo subdesarrollado (las cifras de crecimiento lo demuestran) justamente porque está fuera de esos circuitos mundiales y puede llevar a cabo su propia política económica como le parezca sin verse obligada a someterse a las condiciones draconianas del FMI y las demás instituciones financieras intenacionales, y sobre todo porque su filosofía económica: el hombre y lo humano ante todo, y no el dinero y las finanzas, defiende exactamente lo contrario de la filosofía neoliberal. Introducirnos) por la puerta trasera en el 2004 los partidos burgueses de las esferas de influencia antes citadas por Elizardo Sánchez, cuando están totalmente desacreditados en todas partes donde están en el poder, como lo demuestran la pérdida de interés de que son objeto y el abstencionismo crónico en las elecciones donde se presentan porque son incapaces de resolver uno solo de los problemas de sociedad, es querer retrotraer a Cuba a un pasado que conoció y del que felizmente se liberó. ¡No es ofrecerle ningún futuro!

¡Hay muchos problemas por resolver en Cuba, es cierto, pero sin duda no será a golpes de FMI, de recetas neoliberales y de Internacionales burguesas que lo hará!

Sobre todo cuando ese mismo Sánchez nos promete la ayuda "del exilio cubano [que] ha demostrado mil veces su vocación patriótica. Constituye una gran reserva para la reconstrucción moral y material de la nación. Los emigrados tendrán una participación activa en la transición que tendrá lugar a corto o a mediano plazo." Aparte de ese leitmotiv de la "transición", habrá que recordar a nuestro buen apóstol que los que tienen dinero de sobra en Miami no es la buena gente de abajo a quien no se le escucha nunca, sino los grandes capos mafiosos que están en el candelero y se precipitarán como buitres sobre la economía cubana el día en que los "disidentes" estén en el poder. Conocemos su "vocación patriótica"; al igual que conocemos la "gran reserva" que representan "para la reconstrucción moral (¡sobre todo eso!) y material. Pero por supuesto, entendemos el guiño provocador.

Si Elizardo Sánchez y sus colegas tuvieran un poco de visión y inteligencia históricas, e incluso una pizca de patriotismo, y comprendieran el juego que juegan en el entorno político e ideológico del mundo actual, sabrían que el día en que no hubiera más Revolución en Cuba, la Casa Blanca dirigirá directamente los destinos de la isla y, para no volver a vivir la pesadilla de una revolución ante sus puertas, implantará en Cuba el capitalismo más salvaje y el dominio más terrible, liquidando lo que pretenden querer salvar ellos para no parecer demasiado vendidos. ¿Qué dice Noriega? "Debemos estar preparados para actuar de manera rápida y decisiva cuando finalmente llegue el día, para liquidar todos los vestigios del régimen corrompido de Castro de una vez por todas."

De todas formas, ¿habría que recordar que ya existe un programa de transición muy detallado en uno de los capítulos de la ley Helms-Burton (1996) ratificada por Clinton? Remito a esa ley a los lectores interesados que deseeen saber cómo se implantaría el neocolonialismo puro y duro en Cuba.

El pecado original (vamos, esto es para hacer pensar al católico Payá) de todos esos "disidentes" es que no tienen una sola idea propia, que las van todas a pescar en la Casa Blanca, en Miami, en el "pensamiento único" neoliberal que tiene curso legal actualmente, en los círculos de poder neoconservadores y fundamentalistas, es que no miran hacia el futuro, sino hacia el pasado, porque aunque les disguste, no tienen nada nuevo que aportar : la Revolución cubana genera diez veces más ideas nuevas por minuto de lo que hay en todos sus programas machacados, en el doble sentido de « aburridamente reiterados » y « martilleados a cañonazos » por la Historia.

Como ve, Serge Raffy, la cuestión no es hamletiana, a saber "Castro o no Castro", con quien usted y los suyos tienen una fijación, sino de saber si se le permite a una sociedad hacer las cosas de manera diferente, pensar al margen del pensamiento único, incluso en contra, y abrirse camino fuera de los rieles del neoliberalismo y del "pensamiento inhumano" (en el sentido que no tiene en cuenta al hombre). Si vemos la extrema virulencia de las campañas contra Cuba, hay que creer que no.

Esto es lo que está en juego, y compromete el porvenir más allá de Cuba. De modo, Serge Raffy, que todo esto nos supera infinitamente, a usted y a mi. No sé cual es su visión política del mundo, pero la verdad es que con su Castro l'infidèle usted contribuyó a que la opinión pública aceptara lo que se trama eventualmente contra Cuba en las mentes febriles de los "señores de la guerra".

¡Por suerte para nosotros, Cuba no es Iraq; Fidel Castro no es Saddam Hussein, ni el ejército cubano las supuestas tropas élite de ese señor, y nosotros tendríamos demasiado que perder para acoger al invasor con los brazos abiertos!

Jacques-François Bonaldi
La Habana
jadorise@hotmail.com

Traducción: Miryam López Suárez